LA NUEVA LUZ

 "Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto."  
(Proverbios 4:18)

El verdadero espíritu de la reforma nunca debiera cesar dentro de las filas del pueblo remanente de Dios. Este es el principio esencial en las filas del protestantismo cristiano. En la historia de la iglesia cristiana sobran los ejemplos de reformas basadas en la pura verdad bíblica. Pero vez tras vez, sus fieles defensores, la han tenido que enarbolar a través de fieros y encarnizados conflictos contra los enemigos de Dios. Ellos han tenido que enfrentar la censura y fiera oposición de sus detractores, los cuales han falseado sus propósitos y sus mejores intenciones. Los reformadores dentro del pueblo de Dios han sido históricamente juzgados, por sus enemigos, con mala fe, en su carácter e intenciones, a la hora de llevar a todos la verdad pura de Dios.


Cada vez que se ha enseñado una nueva verdad, en la inmensa mayoría de los casos, sus defensores han sido acusados de orgullosos, conflictivos y hasta muchas veces como disidentes. Elena de White nos explica la razón del porque fueron inmolados Jesucristo y todos los mártires, de la siguiente manera: "Porque parecieron despreciar orgullosamente la sabiduría de su tiempo y porque anunciaron novedades sin haber consultado previa y humildemente a los órganos de la opinión contraria [...] No debo consultar la prudencia humana, sino el consejo de Dios, ¿quién la contendrá? Si no lo es ¿quién la adelantará? ¡Ni mi voluntad ni la de ellos, ni la nuestra, sino la tuya oh Padre Santo, que estás en el Cielo!" (Conflicto de los Siglos, capítulo 7, pág. 40).


Aquí Elena de White citó palabras de Martín Lutero, confirmando así el rechazo histórico de los enemigos de Dios a las nuevas luces de la verdad bíblica, descubiertas por el Espíritu Santo a los reformadores cristianos en cada época de la historia del cristianismo. Elena de White continúa escribiéndonos lo siguiente, respecto a la aceptación reformadora de nuevas luces, dentro del seno del cristianismo, "La Reforma no terminó, como muchos lo creen, al concluír la vida de Lutero. Tiene aún que seguir hasta el fin del mundo. Lutero tuvo una gran obra que hacer, la de dar a conocer a otros la luz que Dios hiciera brillar en su corazón; pero él no recibió toda la luz que iba  a ser dada al mundo. Desde aquel tiempo hasta hoy y sin interrupción, nuevas luces han brillado sobre las Escrituras y nuevas verdades han sido dadas a conocer." (Conflicto de los Siglos, capítulo 8, pág. 158).


El gran problema de nosotros, los seres humanos, es que nos aferramos a nuestras tradiciones históricas y nos obstinamos muchas veces a no aceptar más luz que la que vieron nuestros antecesores. Tendemos a establecer credos, cuando sabemos sobradamente, como lo reconocemos en la introducción de nuestras creencias fundamentales, que poseemos un solo credo y ese credo es la Biblia y la Biblia sola, como dijera Martín Lutero hace más de 500 años atrás. En cada época de la historia han sido muchos los que se han aferrado a los descubrimientos de sus ancestros, convirtiéndolos en tradiciones. Pero cuando Dios ha enviado una nueva luz a sus hijos, estos son los primeros opositores que se niegan a avanzar en el camino de la nueva luz. Ellos la rechazan por el único y simple motivo de que sus padres no la recibieron, porque no la llegaron a conocer.


Esto es una advertencia para nosotros "a quienes ha alcanzado los fines de los tiempos"(1Corintios 10:11), para que no caigamos en semejante error, repitiendo, como nuestros antepasados, tan triste historia. Estos hechos han sido más la regla que la excepción, y pudiéramos llegar a caer en la blasfemia contra el Espíritu Santo, que es el único que puede conducirnos a toda la verdad. Elena de White nos habla de Juan Robinson, quien fuera el gran líder espiritual de los "Padres Peregrinos Puritanos", los cuales habían salido huyendo de la persecución de la Iglesia Anglicana. Ella nos cuenta que ellos se refugiaron en la tierra holandesa y desde allí dio su último sermón de despedida, cuando envió a sus discípulos al Nuevo Mundo, en busca de libertad de conciencia y religión.


Impedido de viajar a una nueva aventura, este santo siervo de Dios se convirtió, en aquel sermón de despedida, en un profeta que de seguro no entendió la profundidad y el alcance del mensaje expresado en aquellas palabras de despedida. Según los escritos de Elena de White, él dijo: " Hermanos [...] os exhorto ante Dios y sus santos ángeles a que no me sigáis más allá de lo que yo he seguido a Cristo. Si Dios quiere revelaros algo por medio de alguno de sus instrumentos, estad prontos a recibirlo como lo estuvisteis para recibir la verdad por medio de mi ministerio; pues seguro estoy de que el Señor tiene más verdades y más luces que sacar de su Santa Palabra." (Conflicto de los Siglos, pp 335 y 336).


Ella continúa citando a Robinson con las siguientes palabras: "Por mi parte, no puedo deplorar la bastante triste condición de las iglesias reformadas que han llegado a un punto final en religión, y no quieren ir más allá de lo que fueron los promotores de su reforma. No se puede hacer ir a los luteranos más allá de lo que Lutero vio [...] y a los calvinistas ya los veis manteniéndose con tenacidad en el punto que los dejó el gran siervo de Dios que no logró ver todo. Esta es una desgracia por demás digna de lamentar, pues por más que en su tiempo fueron luces que ardieron y brillaron, no llegaron a penetrar todos los planes de Dios, y si vivieran hoy estarían tan dispuestos a recibir la luz adicional como lo estuvieron para aceptar la primera que les fue dispensada." (Ibidem)


Ella continúa escribiendo: "Recordad el pacto de vuestra iglesia, en él os comprometisteis a andar en todos los caminos que el Señor os ha dado u os diere a conocer. Recordad vuestra promesa y el pacto que hicisteis con Dios y unos con otros, de recibir cualquier verdad y luz que se os muestre en su Palabra escrita. Pero, con todo, tened cuidado, os ruego, de ver que es lo que aceptáis como verdad. Examinadlo, consideradlo y comparadlo con otros pasajes de las Escrituras de verdad antes de aceptarlo porque no es posible que el mundo cristiano, salido hace tan poco de las densas tinieblas anticristianas, pueda llegar enseguida a un conocimiento perfecto en todas las cosas." (Ibidem).


Al final de este capítulo del Conflicto de los Siglos, ella concluye: "El gran principio que tan notablemente defendieron Robinson y Rogelio Williams de que la verdad es progresiva, y que los cristianos deben estar prestos para aceptar toda la luz que proceda de la Santa Palabra de Dios, lo perdieron de vista sus descendientes[...], los errores y las supersticiones que hubieran podido desaparecer de haber seguido la iglesia avanzando en la luz de la Palabra de Dios, se conservaron y siguieron practicándose. De esta forma, el espíritu inspirado por la Reforma murió paulatinamente, hasta que llegó a sentirse la necesidad de una reforma en las iglesias protestantes, tanto como se necesitaba en la iglesia romana en tiempo de Lutero." (Ibid 342).


Creo que nadie es capaz de afirmar que como pueblo remanente de Dios no enfrentamos similar peligro en nuestros días. Debemos cuidarnos de la tentación a querer afirmar de que ya no hay mas verdades nuevas para nuestro tiempo, porque estaríamos cayendo en el círculo vicioso de repetir el mismo error en que incurrieron las generaciones pasadas. No debemos llegar a la conclusión de que ya recibimos toda la luz de la Palabra de Dios como resultado de las investigaciones de los pioneros del movimiento adventista y el ministerio profético de Elena de White. Con este argumento estaríamos contradiciendo sus propias palabras y por ende las del propio Espíritu Santo que la inspiró en sus escritos.


Ella misma escribió que la Reforma no había acabado y que esta continuaría hasta el mismo fin de la historia del pecado. Además dijo que recibiríamos nuevas luces, emanadas de la Santa Palabra de Dios y que no debíamos rechazarlas si estas resistían las pruebas de las propias Sagradas Escrituras. Dios la inspiró a ella , dejándonos la luz suficiente, en cuanto a los pasos que la iglesia debe seguir cuando alguien diga poseer una nueva luz. Si seguimos sus consejos inspirados, paso a paso, podemos tener la plena  seguridad de que no fracasaremos en la hora de dar un veredicto final en torno a la aceptación o rechazo de lo que se plantea como una nueva luz.


Los primeros pasos, aquí tratados, son tomados del libro "Testimonios para los Ministros", en sus páginas 105 a la 111. Veamos que nos aconseja el Espíritu de Profecía en torno a dicho asunto:


1."El Señor a menudo obra donde nosotros menos lo esperamos, nos sorprende al revelar su poder mediante instrumentos de su propia elección, mientras que pasa por alto a los hombres por cuyo intermedio esperábamos que vendría la luz..."


2."Todos deben tener cuidado en presentar nuevas interpretaciones de las Escrituras antes de haberlas estudiado a fondo y estar plenamente capacitados para sostenerlas con la Biblia..."


3."No introduzcáis nada que cause disensión si no tenéis en ello una clara evidencia de que en ello Dios está dando un mensaje especial para este tiempo."


4."Guardaos de rechazar aquello que es verdad."


5."Nuestro único procedimiento correcto sería el sentarse como cristianos para investigar la posición presentada, a la luz de la Palabra de Dios, la cual revelara la verdad y desenmascarará el error."


6."El ridiculizar sus ideas no debilitará su posición en lo más mínimo, si fuera falsa, ni fortalecerá vuestra posición si fuere la correcta."


7."Si las columnas de nuestra fe no soportan la prueba de la investigación, es tiempo de que lo sepamos."


8."Ningún espíritu de fariseísmo debe tener cabida entre nosotros."


9."Si un hermano está enseñando el error, los que ocupan puestos de responsabilidad debieran saberlo; y si está enseñando la verdad, deben ponerse resueltamente de su lado."


10."Todos nosotros debemos saber lo que se enseña en nuestro medio, pues si es la verdad, necesitamos conocerla [...] Todos tenemos la obligación hacia Dios de comprender lo que El nos envía."


11."El nos ha dado instrucciones por las cuales podemos probar toda doctrina (Isaías 8:20). Pero si está de acuerdo con esta prueba, no estéis tan llenos de prejuicios que no podáis aceptar un punto; sencillamente porque no concuerda con vuestras ideas."


Elena de White nos sigue hablando del mismo tema en su libro "Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabática". En sus páginas, de la 26 a la 35, ella escribió lo siguiente:


"Todavía hay mucha verdad preciosa para ser revelada al pueblo en este tiempo de peligros y tinieblas, pero es el propósito determinado de Satanás impedir que los rayos de luz de la verdad penetren en el corazón de los hombres. Si queremos tener la luz que ha sido provista para nosotros, debemos manifestar el deseo que tenemos de ella por un diligente esfuerzo en el escudriñamiento de la Palabra de Dios. Verdades preciosas, por largo tiempo ocultas, han de ser reveladas de una manera que pondrá de manifiesto su sagrado valor; porque Dios glorificará su Palabra para que aparezca en una forma en que nunca antes la hayamos visto. Pero aquellos que profesan amar la verdad deben ejercitar hasta lo sumo sus facultades a fin de comprender las cosas profundas de la Palabra para que Dios sea glorificado y su pueblo bendecido e iluminado [...] Una luz preciosa ha de resplandecer de la Palabra de Dios y no se atreva alguien a decir que cosa debe o que cosa no debe ser expuesta al pueblo en los mensajes de iluminación que El envíe, apagando así el Espíritu de Dios. Cualquiera sea su puesto de autoridad, nadie tiene derecho a impedir que la luz llegue al pueblo..." (COES pp 26,29 y 30).


De la continuación de esta importante cita podemos extraer otros pasos a seguir a la hora de examinar la nueva luz. Veamos:


1."¿Acaso es buscar tesoros escondidos el llamar montón de basura al resultado del trabajo de otro, sin examinar críticamente para ver si hay o no preciosas joyas de verdad en esa colección de pensamientos que condenáis?"


2."Los que no saben casi nada no deben abstenerse de asistir a toda reunión donde se ofrezca una oportunidad de investigar los mensajes que vienen al pueblo solamente porque les parece que las opiniones de los que enseñan la verdad no concuerdan con lo que ellos han creído ser verdad."


3."Ninguno de los que se lo imaginan saberlo todo es demasiado viejo o demasiado inteligente para aprender del más humilde de los mensajeros del Dios vivo."


4."Cuando se presenta una luz nueva a la iglesia es peligroso que la rechacéis. Rehusar escuchar porque abrigáis prejuicios contra el mensaje o el mensajero no excusará vuestro caso delante de Dios."


5."Condenar aquello que no habéis oído y que no entendéis, no ensalzará vuestra sabiduría ante los ojos de aquellos que son cándidos en sus investigaciones de la verdad."


6."Hablar con desprecio de aquellos a quienes Dios ha enviado con un mensaje de verdad es insensatez y locura."


7."No deben llegar a la conclusión de que toda la verdad ha sido revelada y que el Infinito no tiene más luz para su pueblo."
Ella concluyó aconsejando lo siguiente: "Si se atrincheran en la creencia de que toda la verdad ha sido revelada estarían en peligro de desechar como inútiles las preciosas joyas de verdad que serán descubiertas al volver los hombres la atención al escudriñamiento de la rica mina de la Palabra de Dios." (COES, p 35).


Sin lugar a dudas, a semejanza de lo que le aconteció a Jesús y los demás mártires inmolados, ha sucedido muchas veces con aquellos que se atrevieron a enseñar nuevas luces de la Palabra de Dios al pueblo. Todo porque parecieron despreciar orgullosamente, como dice el consejo inspirado, la sabiduría de la institución reinante de su época. Esto porque anunciaron las nuevas verdades sin consultar el permiso de la autoridad humana. Ellos solo aceptaron la autoridad divina. Nosotros debemos entender que la Reforma no concluyó en los días de Lutero, ni en los de Miller, ni en los de Elena de White, sino que esta continuará avanzando progresivamente, como la luz de la aurora, hasta el mismo fin del mundo.


Ellos no recibieron toda la luz que debía ser dada al mundo, así como nosotros no la hemos recibido toda aún. Si Dios quiere revelarnos nuevas luces, por medio de los instrumentos de su propia elección, debemos estar prestos y sumisos para decir como el profeta Samuel: "Habla Jehová, porque tu siervo escucha". El Señor tiene más luces y verdades que debemos recibir todavía. Nuestros pioneros y antepasados, más recientes, no lograron ver y comprender todo. Como ellos, nosotros aún no hemos logrado penetrar todos los planes de Dios. Pero una cosa si es ciertísima en todo esto y es el hecho irrebatible de que si ellos vivieran en nuestro tiempo, estarían dispuestos a recibir la luz adicional.


Nosotros debemos comprender que la verdad de Dios es progresiva. Por esto y más debemos entender que aún quedan muchas luces por ser reveladas al pueblo remanente de Dios en estos tiempos de tanta agitación. Y nadie, aunque sea hombre grande o pequeño, entre el pueblo de Dios debe creerse en el derecho de impedir que estas luces iluminen al pueblo remanente de Dios. No por gusto Elena de White, inspirada por Dios, reconoció no poseer toda la verdad revelada en sus días, al decir: "No deben llegar a la conclusión de que toda la verdad ha sido revelada y que el Infinito no tiene mas luz para su pueblo." (COES, p 35).


A la hora de analizar el trabajo presentado por cualquier investigador, se debe seguir la regla establecida por Aristóteles, desde la antiguedad, y de la cual nos habla Josh Mc Doweld. El estableció lo siguiente: "El beneficio de la duda debe concedérsele al documento mismo, y el crítico no debe abjudicarse ese privilegio para sí". (Josh Mc Doweld. "Evidencia que Exige un Veredicto", Ed Vida. 1982. Miami, FL. p 63).


Mc Doweld continúa diciendo: "Uno debe escuchar los clamores del documento que está siendo analizado, y no debe suponerle fraude ni error a menos que el autor se descalifique a sí mismo por contradicciones o por reconocidas imprecisiones en cuanto a los hechos". (Ibidem).


"Horn magnífica esto, diciendo: 'Piensen por un momento acerca de lo que necesita demostrarse respecto de una dificultad' con el fin de transferirla a la categoría de un argumento válido contra la doctrina. Ciertamente se requiere mucho más que la mera apariencia de contradicción. Primero, debemos asegurarnos de que hemos entendido el pasaje correctamente, en el sentido en el cual usa las palabras o los números. Segundo, que poseamos todo el conocimiento existente acerca de este asunto. Tercero, que ya no es posible que se arroje más luz sobre él por el avance del conocimiento, de la investigación textual, de la arqueología, etc". (Ibidem).


Mc Doweld continúa diciendo: "...las dificultades no constituyen objeciones' - añade Roberto Horn. 'Los problemas sin resolver no necesariamente son errores. Esto no es empequeñecer la zona de dificultad; es verla en perspectiva. Las dificultades nos retienen y los problemas nos hacen buscar mayor claridad; pero hasta el momento en que tengamos claridad total y final sobre cualquier asunto no estamos en condiciones de declarar, 'Aquí hay un error comprobado, una objeción incuestionable." (Ibidem).


En resumen: Cuando alguien se presente argumentando poseer una nueva luz, nuestra posición debe ser la de probarla por el consejo bíblico que dice: "A la Ley y al Testimonio, si  no hablaren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:20). Debemos seguir paso a paso los consejos inspirados, de Elena de White, presentados en este capítulo. Y por último, darles el beneficio de la duda, mientras no se pueda demostrar cabalmente lo contrario, para que se cumpla en nosotros la justicia de Cristo en toda su dimensión.Solo los que estén buscando fervientemente la luz de Dios la recibirán en sus vidas.


Veamos lo que de esto nos dice la inspiración: "Unicamente se les dará luz a las almas que están buscando fervientemente la luz y que aceptan con alegría todo rayo de iluminación divina procedente de su Santa Palabra. Es mediante esas almas que Dios revelará esa luz y poder que iluminará toda la tierra con su gloria." (S.T 729. Año 1899; Eventos de los Ultimos Días. APIA 2006, p 175).


Esta promesa se encuentra fundamentada en la Biblia, de la siguiente manera: "Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces." (Jeremías 33:3).


Definitivamente sucederá lo que nos ha dicho Dios, a través del profeta Amós: "No hará nada Jehová el Señor, sin que declare su secreto a sus siervos los profetas." (Amós 3:7).


Pero como está escrito: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón de los hombres, son las que Dios ha preparado para los que lo aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios, porque ¿quién de los hombres conoce las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido [...] Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente [...] Pues bien nosotros tenemos la mente de Cristo". (1 Corintios 2:9 al 15).